Abrazos de Papá 2

Hace dos artículos escribí acerca de los “Abrazos de Papá” (así que si no lo has leído, te sugiero que leas ese primero). Este blog lo estoy escribiendo en el vuelo de regreso a casa, reflexionando sobre todas las formas en que me sentí “abrazada” esta semana. ¿Te puedo compartir otra?

Nuestro barco llegó a Santorini (Grecia). ¡Qué belleza de lugar! Nos juntamos con nuestro grupo para desembarcar e ir a la expedición que habíamos planeado para ese día. El plan era una caminata hasta el cráter de un volcán, y después ir a nadar en unas aguas termales. No sabía cómo iba a ser exactamente, pero sí que iba a ser una aventura diferente.

El ferry nos llevó del barco a otro puerto. Cuando llegamos vi un velero ¡espectacular! Era todo de madera brillante… parecía un barco pirata como los de las películas. Y pensé para mis adentros: “¡Me encantaría poder navegar en un barco como ese!”

Bueno, si leíste el blog anterior, ya sabrás lo que estoy por decir. ¿Puedes adivinar cómo fuimos al volcán y a las termales? Sí. Ese barco fue nuestro medio de transporte.

Una vez más pensé en Salmo 37:4: “Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón.”

¿Qué quiere decir esto – que Dios pone deseos en nuestro corazón, o que Él hace que esos deseos se cumplan? Sí y sí. Ambas cosas son ciertas. Reconozco que muchas veces ni siquiera sé qué pedir; pero he aprendido que si le doy lugar a que Él me guíe, Él conforma los deseos de mi corazón, y luego hace que sean cumplidos.

Aquí hay otros ejemplos de “abrazos” que sentí durante el viaje:

* Me sentí abrazada por Papá las 2 veces que vi la más perfecta puesta del sol sobre el mar desde el balcón de nuestro cuarto.

* Me sentí abrazada por Papá cuando, después de una serie de eventos que no habíamos planeado, salimos de la región del Trastévere justo a tiempo para ver un atardecer espectacular en el río.

* Me sentí abrazada al ver delfines nadando junto a nuestro barco en el estrecho entre Calabria y Sicilia.

* Me sentí abrazada mientras nadábamos en las termales de Santorini, apreciando la belleza de la creación.

* Aún me sentí abrazada, aunque la maleta de Kerry se perdió, porque nos dimos cuenta del poco valor que tienen las cosas materiales.

Podría enumerar muchos más; y aún así, sé que me quedaría sin reconocer tantas cosas que Dios hace por mí día tras día. Pero quiero vivir con ese sentir de Su amor y Su intervención en mi vida. Por eso le pido al Espíritu Santo que abra mis ojos y me permita ver y sentir el amor del Padre cada vez más.


Dra. Chiqui Polo-Wood | Todos los derechos reservados 2016.

Abba Hugs 2

Two articles ago, I wrote about Abba hugs (so if you haven’t read it, you may want to read that one first and then come back to this one). And I’m sitting here on this long flight back home, reflecting on the many ways I felt “hugged” this past week. Can I share another one with you?

Our ship arrived in Santorini and I was taken by the beauty of the place. Our group assembled to leave the ship and go on the tour we had booked for the day: a hike up to a volcano followed by a swim in some hot springs. I didn’t quite know what to expect, other than it would be different and fun.

We took the tender boat from the ship to shore; and then I saw it – the most perfect sailing boat I have ever seen. It looked like a pirate ship of polished wood and beautiful lines. It is like those you see in the movies. And I thought to myself, “Oh, I would give anything to sail on one of those!”

Well, if you read the last blog, I’m sure you can anticipate what comes next. Can you guess how we got to the volcano and the hot springs? Yes. That one boat was ours.

Once again I sensed the truth of Psalm 37:4, “Delight yourself in the Lord, and he will give you the desires of your heart.”

Does that mean that He puts the desires in our heart, or that He knows what we desire and gives it to us? In short, Yes! I have found both to be true. So often I don’t even know what to ask for; but I’ve learned that if I let him lead me, He shapes the desires of my heart and then gives the fulfillment of them.

Here are a few more examples of “Abba hugs” I received on this trip…

* I felt an Abba hug both times that I saw the most perfect sunset over the sea from the balcony of our stateroom.

* I felt hugged when we due to a series of unplanned events we left the Trastevere region of Rome just in time to see a stunning view of the sun setting over the river.

* I felt hugged when we saw dolphins swimming next to our ship as we sailed between Calabria and Sicily.

* I felt an Abba hug while swimming in the hot springs of Santorini, taking in all the beauty of His creation.

* I even felt hugged when we realized Kerry’s luggage didn’t make it to Rome with us, and we realized how unimportant material possessions really are.

I could recall many more, and I’m sure I’m still not recognizing the many things God does on my behalf each and every day. But I want to live in an awareness of His love and His intervention in my life. So my prayer is that the Holy Spirit will open my eyes to see and feel the love of the Father in ever increasing ways.

Will this be your prayer too? Abba is giving you daily. He wants you to know how much He loves you.


Dr. Chiqui Polo-Wood | All Rights Reserved 2016

Oraciones tontas

“Dios, un lugar para estacionarme justo al lado de la puerta principal me ayudaría mucho…”

¿Alguna vez has te has sentido tonto después de hacer una oración? Me refiero a las veces en que sabemos que nuestras oraciones son francamente ridículas – egoístas, insignificantes… Nos llevan a sentir que no deberíamos estar molestando a Dios con tales minucias cuando hay tantas cosas mucho más importantes. ¿Por qué molestar a Dios con estos detalles cuando hay guerras, hambre enfermedad, y crisis por todos lados?

Recuerdo la experiencia que tuve recientemente. Salí de mi oficina a prisa para ir a recoger el pastel de cumpleaños de Kerry. Tenía el tiempo medido para llegar a la cena que habíamos planeado en su honor. Y el pastel era grande. Y yo estaba vestida con falda y tacones altos (todo esto es para que entiendas cuan “noble” era mi petición). Apenas empecé a manejar en el estacionamiento las palabras salieron de mi boca. No lo tenía planeado… Pero lo dije antes de pensar: “Dios, un lugar para estacionarme justo al lado de la puerta principal me ayudaría mucho…”

Inmediatamente me sorprendí y comencé a arrepentirme, cuando sentí que el Padre me decía: “¿Crees que sé lo que necesitas antes de que me lo pidas? ¿Confías en que Yo estoy ordenando tus pasos? ¿Podría ser que te he guiado en tus tiempos para darte lo que necesitas?”

Mientras todavía estaba procesando estas palabras, vi que la persona que manejaba el carro que estaba estacionado en el lugar más cercano a la puerta estaba abriendo la puerta. Unos segundos más tarde, el mejor espacio quedó abierto para mí. Y en ese momento sentí que Dios se estaba deleitando en mostrarme Su amor y enseñarme que no hay ningún detalle de mi vida que sea insignificante para Él.

Santiago 4:2-3 dice, “No tienen, porque no piden. Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones.” Sí. Hay veces que no recibimos porque estamos pidiendo egoístamente. Pero la realidad es que lo que sucede más frecuentemente es que no tenemos, simplemente porque no pedimos. Y tal vez no pedimos por miedo a pedir “equivocadamente.” Y esto tiene que ver con nuestra idea de Dios.

Por lo tanto, déjame preguntarte, ¿cómo ves a Dios? ¿Lo ves como el Dios lejano e inalcanzable que sólo se interesa por los eventos “grandes” del mundo? ¿Crees que Él está evaluando tus motivos para ver si son lo suficientemente nobles para responder tu oración? ¿O lo conoces como el buen Padre que se interesa por cada detalle de tu vida?

Permíteme recordarte que Jesús dijo. “Fíjense en las aves del cielo . . . Observen cómo crecen los lirios del campo . . . Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe?” (Mateo 6:26-30). Como ha dicho el pastor Jack Hayford, la oración no consiste en vencer la renuencia de Dios. Él es un Padre bueno, que quiere dar cosas buenas a sus hijos. Él te ama y quiere que te acerques y le pidas lo que necesitas – sin importar qué tan insignificante parezca.

Ven a Él confiadamente. Puedes acercarte a Él con confianza, porque Él tiene cuidado de ti.


Dra. Chiqui Pol-Wood | Todos los derechos reservados 2016

Silly Prayers

“God, a parking spot right by the front door would be so nice!”

Have you ever uttered a prayer and then felt silly for doing it? I mean, sometimes my prayers are outright ridiculous – selfish, insignificant… And the feeling is that I shouldn’t be bothering God with such minutia when there are so many important things going in the world.

Really. Like, why would He be bothered with little details when there are wars, when there’s famine, and disease, and crises all over?

I remember having just that experience recently. I left my office in a hurry to go pick up Kerry’s birthday cake just in time to make it to the dinner we had planned in his honor. It was a large cake; I was wearing a skirt and high heels (all if this to show you how “noble” my petition was). As I drove into the parking lot, it just came out… I didn’t plan it, but the words were uttered before I could think. “God, a parking spot right by the front door would be so nice!”

I immediately caught myself and began to repent, when I sensed the Father saying, “Do you think I know what you need before you ask? Do you trust that I’m ordering your steps? Could it be that I’ve arranged your timing to take care of your need?”

Ten seconds had transpired when I rounded the corner and saw the driver of the car on the spot closest to the entrance get in and leave, right before my eyes, leaving the space wide open for me. And I could sense the Father’s delight in showing me His love and teaching me that there are no details of my life that are insignificant to Him.

James 4:2-3 says, “You do not have, because you do not ask. You ask and do not receive, because you ask wrongly, to spend it on your passions.” So, yes, there are times that we don’t receive because we are asking selfishly. But the reality is that most often we don’t have, simply because we don’t ask. And perhaps we don’t ask for fear that we may be asking “wrongly.” And this is tied to our view of God.

So, let me ask you, how do you see God? Do you see Him as the untouchable, distant God who is only interested in the “big” events of the world? Do you think He’s weighing your motives to see if they are noble enough to answer your prayer? Or do you know Him as the good Father who cares about every detail of your life?

Let me remind you that Jesus said. “Look at the birds of the air . . . Are you not of more value than they? Consider the lilies of the field . . . if God so clothes the grass of the field, which today is alive and tomorrow is thrown into the oven, will he not much more clothe you, O you of little faith?” (Matthew 6:26-30). As pastor Jack Hayford has said, prayer is not about overcoming God’s reluctance. God is a GOOD Father, who wants to give good things to His children. He loves you and wants you to come, and ask whatever you need – no matter how insignificant it may seem.

Come to Him boldly. You can approach Him with confidence because He cares for you.


Dr. Chiqui Polo-Wood | All Rights Reserved 2016

Abrazos de Papá

Cuando hablo de “Abrazos de Papá”, me refiero a aquellas formas inconfundibles (aunque a menudo parezcan insignificantes), en que Dios nos muestra lo mucho que Él nos ama. Durante nuestro reciente viaje al Mediterráneo, mi amiga Kristin dijo que en oración sintió que Dios le decía que Kerry y yo estábamos “en un festín de la bondad de Dios.” Y así fue.

Podría enumerar las formas obvias en el que Dios muestra su amor para con nosotros. Somos muy bendecidos de tener vida, salud, amigos y una familia maravillosa… También podemos decir que una forma de bendición es vivir en un país que nos ofrece un estilo de vida muy cómodo. Y reconocemos que todo esto viene de Dios, y lo recibimos con gratitud. Además, podría decir que estas vacaciones tan maravillosas también son un regalo de Papá. Pero los “abrazos de Papá” a los que me refiero son aquellas pequeñas cosas que nos muestran que tenemos un Padre que se deleita en dar cosas buenas a sus hijos – sólo porque sí. Permíteme compartir un ejemplo concreto para ilustrar lo que quiero decir…

IMG_20160812_1119081En Chania, Creta, estábamos caminando a lo largo del puerto veneciano, gozandonos con el agua cristalina del Mediterráneo. Pero hacía muchísimo calor, y en un momento expresé que daría cualquier cosa por poderme zambullir en ese mar. Mientras caminábamos un hombre nos ofreció tomarnos una foto. Hablamos un poco y nos contó que es Australiano, pero su esposa es Cretense, y por eso están pasando el verano allí. Luego cada uno siguió su camino. Unos minutos después volvió y nos dijo que deberíamos caminar hasta el faro egipcio – que habíamos visto; pero no teníamos intenciones de caminar hasta allá. Tan convincente fue su argumento, que decidimos hacer esa larga caminata. Para nuestra sorpresa, en un punto en el camino nos encontramos con una playita en la que se cumplió el anhelo de mi corazón. Nos metimos al agua, y desde esa agua tan refrescante, con pies en arena suave, apreciamos la mejor vista del puerto veneciano de Chania. Y sentí que Papá me estaba abrazando, diciéndome: “Me encanta verte tan feliz.”

Uno podría decir que fue sólo una coincidencia – que de todos modos habríamos encontrado esa playita.

Quizás.

Pero tal vez Dios nos guió y nos envió la persona adecuada para darnos la información que necesitábamos para que se cumpliera el deseo de nuestro corazón.

Como alguien dijo sabiamente: “Me parece que mientras más oro, más coincidencias se dan.” Y me parece que mientras más tiempo paso en comunión con el Padre, más veo cómo Él me da los deseos de mi corazón.

¿Te estás tomando tiempo para notar los “abrazos de Papá” que estás recibiendo diariamente? ¿Por qué no te tomas un momento para agradecerle por Su bondad? Es muy buen ejercicio – para el espíritu y también para el alma.


Dra. Chiqui Polo-Wood | 2016 Todos los derechos reservados