Cristianismo Incómodo

“Lo que me encanta de mi iglesia es que uno puede ir sin sentirse incómodo.” Esta es la opinión de mi amiga, una joven brillante y exitosa, acerca de la iglesia a la cual asiste casi todas las semanas. De acuerdo. Por supuesto que queremos que las personas se sientan cómodas en la iglesia, ¿no? Queremos que nuestras iglesias sean lugares amables, donde se sienta el amor de Dios. Queremos que todo tipo de gente se sienta bienvenida, amada y aceptada. Pero esa moneda tiene otra cara. No estoy convencida que la comodidad de las personas sea lo más sano para la Iglesia. Permíteme explicar…

Jesús nos dio un gran mandamiento: predicar el Evangelio y hacer discípulos – no solo convertidos ni seguidores, sino discípulos. Y ser discípulos acarrea cierto nivel de incomodidad. En términos naturales, sabemos que crecer implica cambios y es un trabajo arduo. La incomodidad es necesaria para la transformación. Piaget dijo: “El desequilibrio es el motor del aprendizaje.”

¿Crees que pudo ser incómodo para Pedro cuando Jesús lo invitó a salir del bote y caminar sobre el agua? (Mateo 14:22-33)

¿Crees que pudo ser incómodo para los discípulos (y después los 72) cuando Jesús los envió a predicar y a sanar a los enfermos? (Mateo 10:5-23; Lucas 10:1-12)

¿Crees que pudo ser incómodo para Pedro, Santiago y Juan cuando Jesús les pidió que se pasaran la noche orando con Él? (Marcos 14:32-42)

¿Crees que pudo ser incómodo para Pablo cuando Jesús lo llamó a renunciar todo lo que tenía a su favor (pedigrí, educación, etc.) para servirle? (Filipenses 3:2-13)

¿Crees que pudo ser incómodo para la Iglesia de Jerusalén cuando el lugar en que estaban congregados tembló? (Hechos 4:31)

¿Crees que pudo ser incómodo para los creyentes de Troas cuando Pablo alargó su discurso hasta la media noche? (Hechos 20:7-12)

¿Qué estoy diciendo? Te estoy haciendo una invitación a dejar de buscar la “comodidad.”

Si llevas un tiempo en Cristo y disfrutas de un cristianismo “cómodo,” estoy tratando de hacerte ver que hay profundidades en el Espíritu, y que Dios te está llamando a ir más profundo, pero lo más probable es que el trayecto va a ser incómodo.

Tal vez el Señor te esté llamando a “salir del bote.” Tal vez te esté invitando a cooperar con Él hablándole a alguien, ministrándole a alguien, o haciendo algo fuera de lo común. Tal vez simplemente te esté pidiendo que dejes a un lado los conceptos que tienes de cómo debería ser la “iglesia” y que le des lugar de hacer lo que Él quiere hacer.

Te estoy invitando a incomodarte, y a que confíes en Dios en esa incomodidad. Te aseguro que vale la pena.


Dra. Chiqui Polo-Wood  | Todos los derechos reservados 2016

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s