Vayan a decirles a los discípulos y a Pedro

“Vayan a decirles a los discípulos y a Pedro” (Marcos 16:7). ¿Cuál es la importancia de esta frase que se encuentra en el Evangelio según San Marcos? Para entenderlo nos es útil saber que este evangelio narra la vida y ministerio de Jesús desde la perspectiva de Pedro. Básicamente, son las “Memorias de Pedro.” Recordemos que Pedro es el discípulo que había negado a Jesús la noche en que fue crucificado. ¿Te imaginas lo que Pedro debe haber sentido después de la muerte de Jesús? ¿Crees que posiblemente haya sentido remordimiento? ¿Crees que se haya sentido mal por negar a su Señor y su Salvador? Pero el día en que Jesús se levantó de entre los muertos, envía a un ángel, que les dice a las mujeres que encontraron la tumba vacía: “Vayan a decirles a los discípulos y a Pedro que Jesús está vivo, y que vayan a encontrarse con Él en Galilea.”

¿Te imaginas lo que eso significó para Pedro? ¿Te imaginas la importancia de que Jesús lo estuviera llamando por nombre propio? Jesús es Aquel—el Buen Pastor—que deja a las 99 ovejas para buscar y rescatar a una. En este hermoso acto de amor, Jesús le está diciendo a Pedro: “No te he rechazado. Te amo. Estoy contigo, y estoy a tu favor.” Con esta sencilla declaración le está recordando a Pedro: “No hay nada que hayas hecho, que pueda hacer que yo deje de amarte.”

Pedro reconoció la importancia de esta realidad, y por eso la comparte con nosotros a través del Evangelio de Marcos. ¿Puedes escuchar a Jesús decirte lo mismo: “Vayan a decirles a los discípulos, y a ___________ (puedes poner tu nombre en ese espacio), que estoy vivo, que te amo, y que quiero tener comunión contigo”?

En esta semana en que recordamos la resurrección de Jesús, puedes escucharlo diciéndote: “Te amo. No importa dónde hayas estado, o lo que hayas hecho; no importa dónde estés con relación a Mí, te amo. Resucité de los muertos por ti, para que puedas tener vida.”

La resurrección de Jesús marca el día de nuevos comienzos; el día de posibilidades. Este es el día en el que sabemos, sin duda alguna, que las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas.

¿Puedes escuchar a Jesús llamándote por nombre propio y ofreciéndote vida eterna? Puedes acercarte a Él confiadamente. Puedes presentarle los pedazos de tu vida, porque Él quiere restaurarte. ¡Te está esperando con brazos abiertos!


Dra. Chiqui Polo-Wood | Todos los derechos reservados 2016

 

Go tell His disciples, and Peter

“Go tell His disciples, and Peter…” (Mark 16:7). What is the significance of this phrase that we find in the gospel of Mark? To understand it, it is helpful to know that the gospel of Mark is written from Peter’s perspective. In essence it is the “Memoirs of Peter.” Remember Peter is the disciple who had denied Jesus on the night He was crucified. Imagine what Peter felt after Jesus’s death. Do you think he might have expressed some remorse? Do you think he might have felt badly for denying his Lord and his savior? But on the day that Jesus rose from the dead He sends an angel who tells the women who found the empty grave, “Go tell the disciples and Peter that Jesus is alive, and for them to go meet Him in Galilee.”

Can you imagine what this meant for Peter? Can you imagine how significant it was for him, that Jesus was calling him by name? Jesus is the One—the Good Shepherd—who leaves the 99 sheep to go after the one. In this beautiful Act of love, Jesus is telling Peter, “I have not disowned you. I love you. I am with you, and I am for you.” He is telling Peter, “there is nothing that you have done that can keep me from loving you.”

Peter knew the significance of this truth, and therefore shares it with us through the gospel of Mark. Today, can you hear Jesus making this the same statement about you? “Go tell the disciples, and ______ (you can put your name in that blank), that I am alive; that I love you, and that I want to fellowship with you”?

On this week in which we are remembering and celebrating Jesus’ resurrection, can you hear Him saying to you, “I love you. No matter where you’ve been, no matter where you what you’ve done, no matter where you are with me, I love you. I am alive again, so you can have life.”

Jesus’ resurrection marks the day of new beginnings; the day of possibilities. This is the day where we know, beyond the shadow of a doubt, that the old things have passed away and all have become new.

Can you hear Jesus Calling You by name comma calling you to himself with this wonderful offer of eternal life? You can come to Him boldly and confidently. You can bring the pieces of your life to Him, because He longs to restore you. He is welcoming you with open arms!


Dr. Chiqui Polo-Wood | All Rights Reserved 2016

 

Cristianismo Incómodo

“Lo que me encanta de mi iglesia es que uno puede ir sin sentirse incómodo.” Esta es la opinión de mi amiga, una joven brillante y exitosa, acerca de la iglesia a la cual asiste casi todas las semanas. De acuerdo. Por supuesto que queremos que las personas se sientan cómodas en la iglesia, ¿no? Queremos que nuestras iglesias sean lugares amables, donde se sienta el amor de Dios. Queremos que todo tipo de gente se sienta bienvenida, amada y aceptada. Pero esa moneda tiene otra cara. No estoy convencida que la comodidad de las personas sea lo más sano para la Iglesia. Permíteme explicar…

Jesús nos dio un gran mandamiento: predicar el Evangelio y hacer discípulos – no solo convertidos ni seguidores, sino discípulos. Y ser discípulos acarrea cierto nivel de incomodidad. En términos naturales, sabemos que crecer implica cambios y es un trabajo arduo. La incomodidad es necesaria para la transformación. Piaget dijo: “El desequilibrio es el motor del aprendizaje.”

¿Crees que pudo ser incómodo para Pedro cuando Jesús lo invitó a salir del bote y caminar sobre el agua? (Mateo 14:22-33)

¿Crees que pudo ser incómodo para los discípulos (y después los 72) cuando Jesús los envió a predicar y a sanar a los enfermos? (Mateo 10:5-23; Lucas 10:1-12)

¿Crees que pudo ser incómodo para Pedro, Santiago y Juan cuando Jesús les pidió que se pasaran la noche orando con Él? (Marcos 14:32-42)

¿Crees que pudo ser incómodo para Pablo cuando Jesús lo llamó a renunciar todo lo que tenía a su favor (pedigrí, educación, etc.) para servirle? (Filipenses 3:2-13)

¿Crees que pudo ser incómodo para la Iglesia de Jerusalén cuando el lugar en que estaban congregados tembló? (Hechos 4:31)

¿Crees que pudo ser incómodo para los creyentes de Troas cuando Pablo alargó su discurso hasta la media noche? (Hechos 20:7-12)

¿Qué estoy diciendo? Te estoy haciendo una invitación a dejar de buscar la “comodidad.”

Si llevas un tiempo en Cristo y disfrutas de un cristianismo “cómodo,” estoy tratando de hacerte ver que hay profundidades en el Espíritu, y que Dios te está llamando a ir más profundo, pero lo más probable es que el trayecto va a ser incómodo.

Tal vez el Señor te esté llamando a “salir del bote.” Tal vez te esté invitando a cooperar con Él hablándole a alguien, ministrándole a alguien, o haciendo algo fuera de lo común. Tal vez simplemente te esté pidiendo que dejes a un lado los conceptos que tienes de cómo debería ser la “iglesia” y que le des lugar de hacer lo que Él quiere hacer.

Te estoy invitando a incomodarte, y a que confíes en Dios en esa incomodidad. Te aseguro que vale la pena.


Dra. Chiqui Polo-Wood  | Todos los derechos reservados 2016

 

Uncomfortable Christianity

“What I love about ______ church is that anyone can go without feeling uncomfortable.” This is the opinion of my friend, a young, bright, successful business woman about the church she attends most weekends. When she first said it I agreed with her. Of course we want people to feel comfortable at church, don’t we? We want our churches to be the most inviting, loving, friendly places. We want people from all walks of life to feel welcome, loved and accepted. But there’s another aspect of making sure no one feels uncomfortable that I’m not so sure is healthy for the Church. Let me explain…

Jesus gave us the great commission to preach the Gospel and make disciples — not just converts, but disciples. And making disciples implies an element of discomfort. In natural terms, growing takes work. It is the same in the spirit. Discomfort is necessary for transformation. “Disequilibration is the engine of learning,” said Piaget.

* Do you think it might have been uncomfortable for Peter to get out of the boat and walk on water? (Matthew 14:22-33)

* Do you think it might have been uncomfortable for the disciples (and then the 72) when Jesus sent them out to preach and heal the sick? (Matthew 10:5-23; Luke 10:1-12)

* Do you think it might have been uncomfortable for Peter, James and John when Jesus asked them to spend all night in prayer with Him? (Mark 14:32-42)

* Do you think it might have been uncomfortable for Peter when Jesus said to him, “Get behind me, Satan”? (Matthew 16:23)

* Do you think it might have been uncomfortable for Paul when Jesus called him to renounce everything he had known (pedigree, education, etc.) to serve Him? (Philippians 3:3-13)

* Do you think it might have been uncomfortable for the Church in Jerusalem, when the place where they were gathered together was shaken? (Acts 4:31)

* Do you think it might have been uncomfortable for the believers at Troas when Paul preached until midnight? (Acts 20:7-12)

What am I saying? I’m issuing an invitation to not settle for what is “comfortable.”

If you’ve been in Christ for some time and enjoy “comfortable” Christianity, I’m trying to help you realize that there are great depths in the Spirit, and God is inviting you to go there; but you will likely have to press through discomfort.

Perhaps the Lord is calling you to “step out of the boat;” perhaps He is inviting you to partner with Him by speaking to someone, ministering to someone, or doing something outside of your “comfort zone.” Maybe all He is asking of you is that you set aside the notions of what “church” should look like and give Him room to do what He wants to do!

I am inviting you to “get uncomfortable” and trust God in the discomfort. I assure you it’s well worth it!


Dr. Chiqui Polo-Wood | All Rights Reserved 2016

 

Dólares de Arena

Locha, dólar de arena o galleta de mar

“¡Encontré uno!” “¡Aquí hay otro!” “¡Y otro más!” Casi no podía creer mis ojos. Estaba caminando en la playa en la Isla del Padre (Texas), sorprendida de encontrar tantos dólares de arena (lochas o galletas de mar) enteros a lo largo del camino. Estaba pasando el fin de semana con mi amiga, Jan, que es fanática del mar. Le encanta todo lo relacionado con el mar. ¡Absolutamente todo!

Nuestro plan era pasar el día caminando en la playa para disfrutar quietud, reflexionar, y orar mientras contemplábamos la belleza de la creación de Dios. Parte de la diversión era recoger conchas – mientras más bonitas, mejor; y si estaban enteras, mejor aún. Pero el premio mayor era encontrar un “dólar de arena.” Estas conchitas son tan delicadas que si logran llegar a la playa, generalmente están rotas. Encontrar un dólar de arena entero es toda una hazaña.

Sand_Dollar-5Pero este día resultó ser inusual. Mientras caminaba y oraba, miré, y encontré uno. ¡Un dólar de arena perfecto! Le estaba dando gracias a Dios por este regalo maravilloso, cuando de repente me fijé, y encontré otro. Y luego otro, y otro más. En cuestión de minutos encontré como cinco dólares de arena enteros, perfectos. Con cada regalo que sentí que el Padre me estaba diciendo: “Te amo. Conozco los deseos de tu corazón, y me place dártelos.”

¡Así de sencillo! No tuve que trabajar para ganármelos. No tuve que rogar y tratar de que Dios “diera Su brazo a torcer.” No tuve que pronunciar un argumento elocuente para explicarle los motivos tan nobles por los cuales quería encontrar un dólar de arena. No. Solamente estuve caminando como sentía que Él me estaba guiando, y mantuve mis ojos abiertos. ¿Me los dio Dios porque yo los necesitaba para un propósito grandioso? No. Él simplemente quería mostrarme lo mucho que me ama!

¡Y te ama de igual manera!

También lo oí decir: “Yo sé lo que necesitas, y lo puedo poner en tu camino. Sólo camina conmigo y lo encontrarás.”

Me pregunto cuántas veces nos perdemos de lo que el Padre nos quiere dar, simplemente porque no nos fijamos. A veces nos quedamos atrapados tratando de “ganarnos” Su favor, cegados a la bendición que Él quiere derramar sobre nosotros.

Dios sabe lo que necesitas y conoce los deseos de tu corazón. Puedes confiar en Él, porque Él te ama incondicionalmente.

Espero que esta historia te anime a (1) pedirle a Dios lo que deseas; (2) a caminar tomado de Su mano, dejando que él te guíe; y (3) a mantener tus ojos y tu corazón abiertos para recibir Sus bendiciones.


Dra. Chiqui Polo-Wood | Todos los derechos reservados 2016