El problema con ser “seguidores de Jesús”

Hoy en día muchas personas se refieren a sí mismas como “seguidores de Jesús.”  Y, por supuesto, Jesús es el mejor modelo a seguir, puesto que Él vivió una vida perfecta.  Jesús es el mejor maestro que jamás haya existido.  Fue Jesús quien nos enseñó la “regla de oro” de tratar al prójimo como nos gustaría que nos trataran a nosotros, y por lo tanto el mundo sería mucho mejor si todos siguiéramos Su ejemplo.

 

Pero, ¿en qué nos diferenciamos, entonces, de aquellos que siguen a otros grandes maestros?  Los budistas siguen al Buda, los musulmanes al “profeta” que les enseña acerca de Alá, y los hinduistas que buscan vivir buenas vidas por cuestión del “karma.”

 

Todas las religiones tienen esto en común: la meta de vivir mejores vidas – de ser amorosos, bondadosos, y de hacer un mundo mejor.  Todos buscamos la paz mundial, aunque tengamos ideas diferentes de cómo lograrla.  Si todas las religiones son iguales, entonces los Universalistas tienen razón – cada uno puede elegir el camino que mejor le parezca, porque a fin de cuentas todos buscamos el mismo objetivo, ¿no?

 

Pero espere… le invito a que siga leyendo porque quiero hacer una distinción.

 

Sé que hay una GRAN diferencia entre el cristianismo y todas las demás religiones.  Pero si no somos claros y lo único que el mundo nos escucha decir es que somos “seguidores de Jesús,” entonces tienen razón al asumir que el cristianismo es simplemente una de varias opciones semejantes.

 

Pero ser cristiano no consiste en imitar las acciones de Jesús, sino de nacer de nuevo – nacer del Espíritu.  Consiste en un cambio radical en nuestra naturaleza, cuando nuestro espíritu es vivificado por el Espíritu Santo de Dios, así como dice Pablo: “ya no vivo yo, mas Cristo vive en mí.”

 

Uno puede imitar a Jesús en su manera de actuar – aun leer la Biblia todo el día y tratar de vivir de acuerdo con sus enseñanzas; pero si no ha nacido de nuevo en su espíritu, no es realmente un cristiano, y no tiene vida eterna.

 

Fíjese que la Biblia dice que Dios “ungió a Jesús con el Espíritu Santo y con poder,” y que Él “anduvo haciendo el bien y sanando a todos los que estaban oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”  ¿Realmente quiere ser un seguidor de Jesús?  Entonces debe ser ungido con el Espíritu Santo y con poder.

 

La salvación es más que un compromiso con un código ético y moral.  Es un evento sobrenatural, iniciado por Dios, en el que recibimos lo que Él ha hecho por nosotros.  Aceptamos Su don y recibimos al Espíritu Santo, y entonces somos salvos.  Y entonces, como hijos de Dios, podemos vivir una vida radicalmente diferente – una vida en cooperación con el plan redentor del Padre, a través del Hijo, en el poder del Espíritu Santo.

 

El mundo necesita ver una Iglesia sobrenatural – una Iglesia que se mueve en el poder del Espíritu Santo; una Iglesia que no se enfoca en apuntar el dedo para mostrar al mundo lo quebrado que está, sino por el contrario, que proclama la compasión y la sanidad de Dios para los oprimidos y dolidos.  Si vamos a imitar a Jesús, vivamos llenos del Espíritu Santo y hagamos las obras del Padre.  Si vamos a imitar a Jesús, que sea en la expresión sobrenatural de la compasión de Dios.


Sra. Chiqui Polo-Wood | Todos los derechos reservados 2016

 

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