El poder del contentamiento

En los Estados Unidos hay un fenómeno muy interesante. A fines de noviembre se celebra el Día de Acción de Gracias. Y el día siguiente es el día de mayor venta de todo el año. Todas las tiendas tienen rebajas especiales, motivando a las personas a ir a comprar “todo lo que les hace falta.” ¿Se dan cuenta de la ironía de esto? Miles de personas salen como locos a comprar todo lo que les falta, justamente el día después de dar gracias por todo lo que ya tienen.

Así funcionan las estrategias d mercadeo – convenciéndonos de que algo nos falta, y que “si tan solo” tuviéramos esto o aquello, entonces nuestras vidas estarían completas. Entonces vivimos con esta actitud de que “si tan solo…” Si tan solo tuviera un mejor trabajo… Si tan solo ganara más… Si tan solo pudiera comprar… Si tan solo pudiera hacer… Nos la pasamos enfocándonos en lo que no tenemos en lugar de estar agradecidos y contentos con lo que ya tenemos.

Esto lo vi muy claramente durante mi reciente viaje a Egipto con el ministerio “Healing Grace.” Una de las cosas que hacen para ayudar a los pobres es instalar filtros de agua en las aldeas. ¿Se imagina eso? Un par de filtros de agua para toda una aldea. La gente tiene que ir a recolectar agua potable todos los días y llevarla a sus casas. En una aldea en particular estuvimos repartiendo contenedores de agua, y ¡no se imaginan la multitud que se aglomeró afuera de la iglesia! Y me hizo pensar en las multitudes que se ven acá afuera de las tiendas, con el objetivo de comprar el último modelo de zapatos, o electrónicos, o … (Uds. pueden completar la frase). ¡Y en Egipto la gente estaba luchando para lograr tener un contenedor de agua!

Vi a una niñita llorando desconsoladamente porque se habían acabado los contenedores y se había quedado sin uno. Se me partió el corazón al pensar que su mayor anhelo es tener agua limpia. Afortunadamente para ella, sí había más contenedores y pudo llevar uno a su casa. Pero ¿cuántos niños hay alrededor del mundo que tienen el mismo problema? ¿Cuántos de nuestros niños han llorado alguna vez por no tener agua? Y sin embargo nosotros nos quejamos por las cosas que no tenemos, en lugar de estar agradecidos por las muchas cosas que sí tenemos.

No estoy tratando de minimizar nuestros problemas. Reconozco que aunque nuestras pruebas sean diferentes (y tal vez palidezcan en comparación con las de otros), son reales. No estoy tratando de ignorar las dificultades que puedan estar viviendo. Pero sé, por experiencia propia, que es posible vivir con una perspectiva diferente.

El agradecimiento es una postura del corazón. Vemos el ejemplo en la vida del apóstol Pablo. Él habla acerca del gozo y del agradecimiento en muchas de sus cartas. Nos instruye diciendo: “Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!” (Filipenses 4:4). Esto es un reto para mí, porque sé que la mayoría de sus cartas fueron escritas en una celda horrible: húmeda, oscura, llena de ratas… Pero él había aprendido el secreto para vivir con alegría; había aprendido a vivir con una actitud diferente – con contentamiento. “He aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre. Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (4:13).

¿Cómo podía vivir con alegría? Porque estaba satisfecho – contento – en toda situación. ¿Cómo podía estar satisfecho en circunstancias tan difíciles? Él mismo nos da la clave en un versículo anterior. Dice: “consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio” (4:8).

Lo cierto es que tendemos a pensar en lo que desearíamos tener, o en lo que podría ser. Pero Pablo nos enseña una forma diferente de vivir. Nos dice que consideremos – que nos enfoquemos – en las cosas que son verdaderas, respetables, justas, puras, amables, dignas de admiración. Sean cuales sean las circunstancias en que nos encontremos, podemos elegir enfocarnos en lo que no tenemos – y deprimirnos – o enfocarnos en lo que sí tenemos – ¡y alegrarnos!

Nuestras vidas nunca van a ser perfectas; pero eso no quiere decir que no podemos estar alegres. Los animo a hacer una lista de todas las cosas buenas por las cuales podemos estar agradecidos. Recibamos lo que tenemos con agradecimiento, no enfocándonos en lo que desearíamos tener, sino en lo que ya tenemos. Hay muchos motivos para estar agradecidos. Les animo a que este sea su estilo de vida – una vida satisfecha, contenta, en la bendición de Dios.


Dra. Chiqui Polo-Wood | Todos los Derechos Reservados 2015

 

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