Golf and Your Christian Walk

How is our Christian walk like golf? When I watch golfers on TV, the game seems fairly easy: just walk up to the ball, take your club, and whack the ball as hard as you can. But it’s not that simple. It’s the kind of sport that keeps you on a constant learning curve – improving, improving, improving, but never quite mastering it.

I’d like to say I’ve been playing golf for about 5 years; but it’s more accurate to say that I’ve been trying to play golf, or that I’ve been learning to play. (If you play golf you know what I’m talking about). There are so many things to remember… choose the right club; keep your head down; keep your elbow straight; keep your knees bent; don’t move your wrist; don’t move your feet; keep your back at an angle… my brain just can’t keep up with all the little details… I can never quite get everything to click. But I’m certain that if I keep practicing I’ll get better. So I keep going back with hope that I’ll do better next time.

And this is where I think out Christian life can be like golf… or not!

For some, their walk with Christ is about keeping a long checklist and working hard trying to master it all, and keep it in check. Pray more. Read your Bible more. Fast more. Praise more. Worship more. Go to church more. Be more loving. Bear more fruit… And there there’s an even longer list of all the things you need to not do. And it never seems to be quite enough. If you pay attention to one area, another one gets neglected. Then you focus on the latter and the former suffers. And you get frustrated because you think you’ll never be able to master it all; you’ll never be able to attain the holiness that God wants from you. You keep trying hard, doing your best, but it seems that your best isn’t good enough and you think you’ll never be able to please God. It can be a hard, frustrating journey.

But that’s not what God intends for us. Notice the following verses:

Philippians 2:12-13 – work out your own salvation with fear and trembling, for it is God who works in you, both to will and to work for his good pleasure…

2 Corinthians 9:10 – And God is able to make all grace abound to you, so that having all sufficiency in all things at all times, you may abound in every good work…

2 Thessalonians 1:11-12 – To this end we always pray for you, that our God may make you worthy of his calling and may fulfill every resolve for good and every work of faith by his power, so that the name of our Lord Jesus may be glorified in you, and you in him, according to the grace of our God and the Lord Jesus Christ.

Hebrews 13:20-21 – Now may the God of peace . . . equip you with everything good that you may do his will, working in us that which is pleasing in his sight, through Jesus Christ

God has taken upon Himself the task of conforming you to His image. You can’t do it! No matter how hard you try, you can’t do it on your own. God is the agent of transformation; and

He’s so committed to this that His Holy Spirit has taken residence within us to change us, mold us, and lead us in God’s ways.

Does that mean that we can do whatever we want and it doesn’t matter? No. It’s a partnership. God works together with those who willingly partner with Him. Our part is to yield. Our part is to let God do His work in us. Our part is to listen, with open ears, to what He wants to say. Our part is to cooperate with Him. In fact, the Christian disciplines (like praying, reading, fasting, worshiping…) are all important in that they create opportunities for us to encounter God. These disciplines put us in a posture to receive from Him so He can do what He wants to do. When we live openly before God, giving Him entrance and permission to work in and through us, we will bear much fruit – His fruit – the fruit of the Spirit.

Our Christian life should not be like golf. Relax! It’s not about striving. It’s about relationship and partnership. If you feel like you can’t keep it together, ask God to help you. His grace is sufficient for you. If you recognize you’re weak in a particular area, submit it to Him. His power is made perfect in your weakness. If you want to make better decisions, ask Him! He wants to lead you and guide you into all truth. You get the idea… Stop striving, and enjoy the life that He has given you.


Dr. Chiqui Polo-Wood  |  All Rights Reserved 2015

 

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El poder del contentamiento

En los Estados Unidos hay un fenómeno muy interesante. A fines de noviembre se celebra el Día de Acción de Gracias. Y el día siguiente es el día de mayor venta de todo el año. Todas las tiendas tienen rebajas especiales, motivando a las personas a ir a comprar “todo lo que les hace falta.” ¿Se dan cuenta de la ironía de esto? Miles de personas salen como locos a comprar todo lo que les falta, justamente el día después de dar gracias por todo lo que ya tienen.

Así funcionan las estrategias d mercadeo – convenciéndonos de que algo nos falta, y que “si tan solo” tuviéramos esto o aquello, entonces nuestras vidas estarían completas. Entonces vivimos con esta actitud de que “si tan solo…” Si tan solo tuviera un mejor trabajo… Si tan solo ganara más… Si tan solo pudiera comprar… Si tan solo pudiera hacer… Nos la pasamos enfocándonos en lo que no tenemos en lugar de estar agradecidos y contentos con lo que ya tenemos.

Esto lo vi muy claramente durante mi reciente viaje a Egipto con el ministerio “Healing Grace.” Una de las cosas que hacen para ayudar a los pobres es instalar filtros de agua en las aldeas. ¿Se imagina eso? Un par de filtros de agua para toda una aldea. La gente tiene que ir a recolectar agua potable todos los días y llevarla a sus casas. En una aldea en particular estuvimos repartiendo contenedores de agua, y ¡no se imaginan la multitud que se aglomeró afuera de la iglesia! Y me hizo pensar en las multitudes que se ven acá afuera de las tiendas, con el objetivo de comprar el último modelo de zapatos, o electrónicos, o … (Uds. pueden completar la frase). ¡Y en Egipto la gente estaba luchando para lograr tener un contenedor de agua!

Vi a una niñita llorando desconsoladamente porque se habían acabado los contenedores y se había quedado sin uno. Se me partió el corazón al pensar que su mayor anhelo es tener agua limpia. Afortunadamente para ella, sí había más contenedores y pudo llevar uno a su casa. Pero ¿cuántos niños hay alrededor del mundo que tienen el mismo problema? ¿Cuántos de nuestros niños han llorado alguna vez por no tener agua? Y sin embargo nosotros nos quejamos por las cosas que no tenemos, en lugar de estar agradecidos por las muchas cosas que sí tenemos.

No estoy tratando de minimizar nuestros problemas. Reconozco que aunque nuestras pruebas sean diferentes (y tal vez palidezcan en comparación con las de otros), son reales. No estoy tratando de ignorar las dificultades que puedan estar viviendo. Pero sé, por experiencia propia, que es posible vivir con una perspectiva diferente.

El agradecimiento es una postura del corazón. Vemos el ejemplo en la vida del apóstol Pablo. Él habla acerca del gozo y del agradecimiento en muchas de sus cartas. Nos instruye diciendo: “Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense!” (Filipenses 4:4). Esto es un reto para mí, porque sé que la mayoría de sus cartas fueron escritas en una celda horrible: húmeda, oscura, llena de ratas… Pero él había aprendido el secreto para vivir con alegría; había aprendido a vivir con una actitud diferente – con contentamiento. “He aprendido a estar satisfecho en cualquier situación en que me encuentre. Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (4:13).

¿Cómo podía vivir con alegría? Porque estaba satisfecho – contento – en toda situación. ¿Cómo podía estar satisfecho en circunstancias tan difíciles? Él mismo nos da la clave en un versículo anterior. Dice: “consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio” (4:8).

Lo cierto es que tendemos a pensar en lo que desearíamos tener, o en lo que podría ser. Pero Pablo nos enseña una forma diferente de vivir. Nos dice que consideremos – que nos enfoquemos – en las cosas que son verdaderas, respetables, justas, puras, amables, dignas de admiración. Sean cuales sean las circunstancias en que nos encontremos, podemos elegir enfocarnos en lo que no tenemos – y deprimirnos – o enfocarnos en lo que sí tenemos – ¡y alegrarnos!

Nuestras vidas nunca van a ser perfectas; pero eso no quiere decir que no podemos estar alegres. Los animo a hacer una lista de todas las cosas buenas por las cuales podemos estar agradecidos. Recibamos lo que tenemos con agradecimiento, no enfocándonos en lo que desearíamos tener, sino en lo que ya tenemos. Hay muchos motivos para estar agradecidos. Les animo a que este sea su estilo de vida – una vida satisfecha, contenta, en la bendición de Dios.


Dra. Chiqui Polo-Wood | Todos los Derechos Reservados 2015

 

The Power of Contentment

I heard someone say: “Isn’t it ironic that we rush to get all the things we ‘can’t live without’ on the day after we give thanks for all of the things we already have?” It is ironic. We live in a culture that is driven by marketing and consumerism. The way marketing strategies work is to make you identify a need in your life and assume that “if only” that need was met, then your life would be full, complete, happy… So we go about our lives thinking “if only…” If only I had a better job… If only I had more money… If only I could buy this or that… We go about our lives focusing on what we don’t have rather than being grateful and content with the things we already have.

This was readily apparent to me while we were in Egypt, ministering with Healing Grace. One of the ways they help the poor is by installing water filters in the villages. Imagine that! One set of water filters for a whole village! The residents have to go daily to collect water for their daily needs. In one village we were giving out water containers to make it easier for them to collect their water. There was a mob outside the church! A mob!!! And I thought to myself – in our country people mob for the latest model of shoes, electronic gadgets, or … (you can fill in the blank); and here people are mobbing for the possibility of having clean water in their homes!

I saw a little girl crying her eyes out because they had ran out of containers, and she didn’t get one. It broke my heart to think that a child’s greatest need is to have a water container. The good news for this particular girl is that she did get a container for her family after all. But there are so many children around the world have the same problem! How many of our children ever cry over that? And yet too often we complain about the things we lack, rather than having a grateful heart for the many things we do have.

I’m not trying to minimize our own problems. I acknowledge that though our struggles may be different (and maybe pale by comparison), they are difficult nonetheless. I’m not trying to make light of whatever extenuating circumstances you may be facing. But I know, from experience, that it is possible to live with a different perspective.

Gratitude is a posture of our heart. We see this example in the life of Paul. The apostle Paul speaks of rejoicing and giving thanks in many of his letters. He instructs us, “Rejoice in the Lord always; again I will say, rejoice” (Philippians 4:4). Now, this challenges me, because when he wrote these letters, for the most part, he was sitting in a jail cell – a dark, damp, rat-infested dungeon! And yet he had learned the secret of living a life of joy; he had learned to live from a different place – a place of contentment. He says, “I have learned in whatever situation I am to be content. I know how to be brought low, and I know how to abound. In any and every circumstance, I have learned the secret of facing plenty and hunger, abundance and need. I can do all things through him who strengthens me” (4:13)

How could he rejoice? He was content. How could he be content in such difficult circumstances? I believe he gives us a key earlier in that chapter, when he says, “whatever is true, whatever is honorable, whatever is just, whatever is pure, whatever is lovely, whatever is commendable, if there is any excellence, if there is anything worthy of praise, think about these things” (4:8).

You see, our normal tendency is to think about the “what if’s” or the “if only’s.” But Paul shows us a different way. He says for us to focus, on the things that are true, noble, just, pure, lovely, commendable, excellent and praiseworthy. No matter what we are going through, we can either focus on what we don’t have – and be miserable – or focus on what we do have – and rejoice!

Our lives will never be perfect; but that doesn’t mean that we can’t rejoice. I encourage you, as you approach Thanksgiving Day, to write out a list of all the things that you can be thankful for. Receive what you have with gratitude, and focus not on what you don’t have, but on what you do have. We have many things to be grateful for. And let this be the beginning (or the renewal) of a life of contentment in God. You are blessed!


Dr. Chiqui Polo-Wood   |  All Rights Reserved 2015

 

Habitando al Abrigo del Altísimo

¿Alguna vez ha viajado a algún lugar durante varios días?  Hace unos meses Kerry y yo estuvimos en Kalona, Iowa.  Pasamos un tiempo maravilloso haciendo nuevas amistades y disfrutando los bellos paisajes de la zona.  Nuestros anfitriones, John y Paulette Buckingham nos recibieron con brazos abiertos.  Su casa, a la que llaman “el Palacio de Buckingham” le hace honor a su nombre.  ¡Es una belleza, y muy cómoda también!  Pero aun así, después de una semana de sentirnos como realeza, teníamos deseos de regresar a nuestra casa.

 

Seguramente conoce esa sensación en la que, a pesar de lo hermoso del lugar, cuán maravillosas las aventuras, o cuán divertido el ambiente, llega un punto en un viaje en que uno quiere simplemente regresar a casa.  Hay algo acerca de ese lugar conocido que es irremplazable.  Tal vez no sea el sitio más lujoso del mundo, pero es su casa.

 

Así debería ser cuando “habitamos al abrigo del Altísimo” (Salmo 91:1).  No hay lugar que se le pueda comparar.  Una vez que uno lo ha experimentado, nada más puede satisfacer.  Este lugar de abrigo es un lugar seguro.  Es un lugar donde se puede encontrar descanso.  El salmista dice que si uno habita en la presencia de Dios, encontrará descanso a la sombra del omnipotente.  El abrigo del Altísimo es ese lugar en Su presencia donde uno puede ser uno mismo y sentirse seguro – completamente seguro – sin que nada le falte.  Es el lugar donde puede encontrar consuelo, gozo, y la paz que sobrepasa todo entendimiento.

 

Dios nos ha extendido una invitación a morar con Él – a habitar a Su abrigo.  Siempre está abierta, y siempre está disponible.  Nosotros podemos elegir.  Podemos escoger morar bajo Su sombra, o quedarnos afuera, valiéndonos por nosotros mismos.  Podemos escoger deleitarnos en Su presencia, u ocuparnos tanto en nuestros asuntos que lo perdemos de vista.  Podemos habitar en Él, o simplemente ir de visita de vez en cuando.  Pero Dios nos invita a morar con Él y así encontrar el descanso verdadero que se encuentra en la seguridad de Sus abrazos de amor.


Dra. Chiqui Polo-Wood   |  Todos los Derechos Reservados 2015

 

Dwelling with God

Have you ever been on a trip for several days?  Earlier this summer Kerry and I spent a week in Kalona, Iowa.  We had a wonderful time meeting new friends and enjoying the lovely countryside.  Our hosts, John and Paulette Buckingham, were gracious and hospitable.  Their home, appropriately called “Buckingham Palace” was lovely.  And even then, after a week of being treated like royalty, we were ready to come home.

You probably know that feeling, where in spite of how beautiful the location, how adventurous the experiences, or how much fun you may be having, there comes a point that you just want to go home.  There is something about your familiar place that is irreplaceable.  It may not be the fanciest place on earth, but it’s home.

That is how it should be when we “dwell in the shelter of the Most High” (Psalm 91:1).  There is no place like it.  Once you have tasted it, nothing else will do.  This shelter is a safe place.  It is the place where you can find rest.  The psalmist goes on to say that, if we dwell in God’s presence, we “will rest in the shadow of the Almighty.” The shelter of the Most High is that place in His presence where you can truly be yourself; where you can be safe, totally secure, lacking nothing.  It is the place where you find comfort, joy, and peace that passes understanding.

God has extended an invitation to us to come and dwell with Him.  It is always open, and always available.  The choice is ours.  We can choose to enter under His shadow, or stay outside, on our own.  We can choose to delight ourselves in His presence, or get so busy that we lose sight of Him.  We can choose to dwell with Him, or just come for a visit now and then.  But He invites us to dwell with Him and find true rest in the safety and comfort of His loving embrace.


Dr. Chiqui Polo-Wood   |   All Rights Reserved

¿Quién pagó la dote?

¿Alguna vez se ha preguntado qué quiere decir Jesús cuando dice que va a volver por “una novia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección” (Efesios 5:27-28)? ¿Cómo puede ser? ¿Cómo podrá la Iglesia ser tan perfecta? Parece algo imposible, difícil de concebir… pero tal vez sea porque tenemos una idea errada de lo que es la perfección y un concepto pobre del amor de Dios. Considere lo siguiente…

En nuestra cultura no se acostumbra; pero en las bodas del Medio Oriente se paga una dote. El padre de la novia da una dote – una cantidad significativa de bienes – al novio. Esta dote garantiza el bienestar de la novia.

Nosotros (la Iglesia) somos la novia – la esposa de Cristo. Entonces, ¿quién pagó la dote? ¿Y en qué consiste esa dote? El Padre mismo pagó la dote para la novia de Su Hijo, y el precio que pagó fue la vida de Jesús. Usted y yo hemos sido comprados por un precio – un precio invaluable. Él nos considera tan valiosos que dio Su propia vida para recibirnos como Su esposa y para garantizar nuestro bienestar.

Ahora podemos pensar qué quiere decir que la novia sea perfecta, sin mancha ni arruga. ¿Será que Él lo está esperando? ¿Será que Él busca que nosotros – la Iglesia – trabajemos arduamente para perfeccionarnos, y que solo cuando lo logremos va a venir por nosotros? Fíjese en el contexto de ese versículo: “Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable.”

Observe quién está actuando. Note sobre quién recae la responsabilidad.

IMG_20151013_131950_edit_editQuiero compartirle una experiencia para ilustrar un punto importante. Hace unas semanas estábamos en una aldea pobre en Egipto visitando varias familias y ministrándoles. Una de las niñitas que visitamos es Noor; una niñita de diez años, vivaracha, y muy, muy pobre. Después de hablar con ella le preguntamos si tenía alguna petición específica por la cual orar. Su madre nos pidió que oráramos por la piel de Noor, pues tiene una mancha grande en su frente. Era claro que la madre se siente avergonzada de la imperfección de su hija.

Mientras orábamos por ella pude sentir el amor que el Padre siente por ella, y Su deseo de comunicarle cómo la ve: “Eres hermosa. Eres perfecta, llena de luz. Te amo porque eres mía.”

Ese es el corazón del Padre hacia nosotros – Su tesoro – la novia que ha elegido para Su Hijo.

¿Será posible que cuando Jesús dice que viene por una novia perfecta, sin mancha ni arruga, no está declarando algo que espera en un futuro, sino más bien una declaración de cómo nos ve ahora mismo?

Nosotros somos – ahora mismo – la justicia de Dios. Somos hechura Suya. Él nos ve – ahora mismo – como una novia hermosa y radiante, sin mancha ni arruga, ni ninguna otra imperfección.

¿Quiere decir que no tenemos que hacer nada? Por supuesto que no. Podemos elegir si nos vamos a vestir y comportar de acuerdo con lo que somos o no. Muchas veces nos comportamos de forma que no es consistente con nuestra posición. No nos damos cuenta de lo valiosos que somos porque vivimos enfocados en nuestras fallas, criticándonos los unos a los otros (y a nosotros mismos), y poniéndonos máscaras. Nos comparamos los unos con los otros enfocándonos en nuestras debilidades y nos vestimos con ropa que va de acuerdo con la novia hermosa y radiante que el Padre dice que ya somos.

En Colosenses 3:12-14 Pablo describe las vestiduras de quienes somos escogidos, santos y amados. Estas son las vestiduras que van de acuerdo con la forma en que Dios nos ve: afecto entrañable, bondad, humildad, amabilidad, paciencia, tolerancia, perdón y amor. ¿Cómo nos podemos vestir así? Recibiendo Su amor y afirmación; creyendo que ya mismo somos esa novia hermosa y radiante; dejando que Él mismo nos purifique y nos lave.

Somos la Novia de Cristo. Hemos sido comprados con un precio invaluable. Nuestro Padre ha pagado la dote, y Su Hijo está anhelando el día en que vamos a estar con Él por toda la eternidad.


Dra. Chiqui Polo-Wood   | Todos los derechos Reservados 2015

Who Paid the Dowry?

Have you ever wondered what Jesus means when He says He’s coming back for a perfect Bride without spot or wrinkle (Eph. 5:27-28).  How can that be? How can the Church ever become so perfect? It seems impossible to our human understanding… possibly because we have a distorted idea of perfection, and a weak notion of God’s love. Consider this…
It is not our custom, but in the Middle Eastern weddings, there is a dowry to be paid. The father of the bride gives a dowry – a significant financial gift – to the groom. It guarantees the welfare of the new bride.
So, we are the Bride of Christ. Who, then paid the dowry? And what was the dowry? The Father paid the dowry for His Son’s bride; and the price He paid was the Son himself. You and I have been bought with a price — a costly price. He considers us so valuable that He paid for us with His own life.
So, that takes us to the issue of His Bride being perfect — without spot or wrinkle. Is that something He is waiting for? Is that something He is expecting us to work on? Is He waiting for us to shape up so He can take us as His bride? Notice the context of that phrase: Christ loved the church and gave himself up for her, that he might sanctify her, having cleansed her by the washing of water with the word, so that he might present the church to himself in splendor, without spot or wrinkle or any such thing, that she might be holy and without blemish.
Notice who is doing the action. Notice who bears the responsibility.
IMG_20151013_131950_edit_editLet me share a recent experience to illustrate. We were ministering in a poor village in Egypt‎ a few weeks ago. One of our visits was to Noor – a ten-year-old girl, full of life, but living in dire conditions. After talking with her for a while we asked if we could pray for her, and her mother asked if we would pray for the skin discoloration on the side of Noor’s face — we would call it a blemish. It was evident that the mother was somewhat ashamed by her daughter’s imperfection.
As we prayed for her I felt the Father’s love for her, and how He wanted to communicate ‎how He sees her: “You are beautiful; you are perfect, full of light. I love you because you are mine!l
That is the heart of the Father toward us — His treasure — the Bride He has chosen for His Son.
Could it be that His saying that He is returning for a perfect Bride, without spot or wrinkle, is not an expectation of a future state, but rather a declaration of how He sees us? Even now!
We are — already — the righteousness of God in Christ. We are His ‎workmanship. He sees us — already — as beautiful, perfect in every way.
Does that mean that we don’t have to do anything? No. We have a part to play. The Father has done His part, and the Son has done His part. Ours is to receive it and live into that reality — to live in accordance with ‎the way He sees us.
Our problem is that we focus on our flaws, criticizing and judging one another (and even ourselves). We clothe ourselves and wear masks trying to hide who we really are. We compare ourselves with others and focus on our weaknesses and lack, and we put on “clothing” that is not becoming to a Bride, raher than receiving His love and affirmation and preparing ourselves as the beautiful Bride He has already chosen.
‎You are the Bride of Christ. You have been bought with a price. Your Father has paid the ultimate dowry, and His Son is eagerly awaiting taking you as His own for all eternity.

Dr. Chiqui Polo-Wood   | All Rights Reserved 2015

Donde fluye el río

Mientras manejábamos por el desierto caí en cuenta: ¡a esto es a lo que se refiere Ezequiel 47!

En el desierto no hay NADA. No hay indicios de vida: ni plantas, ni animales, ni gente… ¡nada! Lo único que veíamos era arena. El paisaje del desierto, pintoresco con una belleza única, parecía no tener comienzo ni final. De los 997 kilómetros cuadrados del territorio egipcio, el 97% es desierto; sólo un 3% es apto para los cultivos. La gran mayoría de las personas vive a orillas del río Nilo.

Después de haber manejado por más de una hora por el desierto, finalmente vimos la tierra fértil donde hay una aldea agrícola. Ahí, a la orilla del Nilo, la vegetación es frondosa y hay cultivos de maíz, trigo, papa, fríjoles, mangos, guayabas, dátiles, berenjenas, y demás. Dondequiera que fluye el río, ahí hay vida.

Esta es una imagen del pasaje de Ezequiel 47:4-12, que habla de un río que fluye del templo, y por donde quiera que fluye el río hay vida, sanidad, abundancia, toda índole de árboles frutales, alimento y medicina. El contraste no es como siempre me lo había imaginado, entre poca vida y más vida, sino ¡entre absolutamente nada, y la totalidad de la vida!

Pablo dice que nosotros somos el templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19), y Jesús dice que si vivimos llenos del Espíritu Santo, de nuestro interior brotarán ríos de agua viva (Juan 7:37-39).

¡El pasaje de Ezequiel 47 nos describe a nosotros! Nosotros somos portadores del agua que trae vida. Donde quiera que vamos, dejando que Él fluya de nuestro interior, convertimos los desiertos en tierra fértil. Aun donde pareciera no haber vida alguna, nuestra presencia trae sanidad, esperanza, restauración, fruto, y vida en abundancia.

Deja que el río del Espíritu fluya en tu vida. No te dejes intimidar por los lugares áridos, porque aun si están secos y sin vida, el agua que tú traes los convertirá en vida abundante.


Dra. Chiqui Polo-Wood  | Todos los derechos Reservados 2015

Where the River Flows

As we drove through the desert it hit me: this is what Ezekiel 47 is talking about!

In the desert there is NOTHING! No life, no vegetation, no animals, no people… nothing! All we could see was sand. The desert scene, beautiful in a unique sort of way, seemed to stretch as far as the eye could see. Of the 997 sq. km. of land, 97% of Egypt is desert; only 3% is arable land. The vast majority of its people live along the banks and the delta of the Nile river.

After driving for about one hour through the desert, we suddenly saw it: the lush green, fertile land, home to a village of farmers. There, on the banks of the Nile, is abundant vegetation, with crops of corn, wheat, potatoes, beans, mangos, guava, dates, eggplant, and other produce. Wherever the river flows, there is life!

This is the picture of Ezekiel 47:4-12. There is a river that flows from the Temple, and wherever the river flows there is life, healing, vegetation, fruitfulness, productivity, and abundance of every type. The contrast is not, as I had always imagined it, between some life and more life, but between nothing at all and abundant life!

Paul says that we are the temple of the Holy Spirit (1 Corinthians 6:19), and Jesus says that if we are filled with the Spirit, out of our innermost being will flow rivers of living water (John 7:37-39).

The passage from Ezekiel 47 is a picture of us! We are the carriers (conduits) of this water that brings life. Wherever we go, releasing Him through us, we turn deserts into fruitful valleys. Where there seems to be no life at all, our presence brings healing, hope, restoration, fruitfulness, and abundant life.

Let the river of the Spirit flow from your life. Don’t let the dry places intimidate you, because even if they are dry and dead, the water you carry can transform them into abundant life.


Dr. Chiqui Polo-Wood   |   All Rights Reserved 2015