La aventura de vivir en el plan de Dios

¿Cómo es posible que una “chica” de Colombia se encuentre ahora viajando al otro lado del mundo, y ministrándole a personas de cultura e idioma tan diferentes a los suyos?

Estoy escribiendo esto en un avión, con un grupo de mujeres que está viajando. A Egipto a trabajar con una organización que brinda ayuda de salud, educación y apoyo espiritual a niños muy pobres… ¡Y me maravillo al ver la bondad de Dios!

Me acuerdo cuando le entregué mi vida a Jesús, hace ya 30 años, que sentía deseos de predicar, enseñar y compartir el Evangelio. Además de esto, siempre me ha gustado viajar y conocer personas de otras culturas. En ese entonces no tenía forma alguna de comprender (ni sabía lo que era tener) un llamado a las naciones. Pero ahora miro hacia atrás y veo lo hermoso que Dios ha entretejido en mi vida…

Este va a ser el décimo país en el que tengo el privilegio de ministrar. Y no es un logro mío. De hecho, cuando alguien me pregunta cuáles son mis planes para dentro de 5 o 10 años, casi siempre les respondo con esta verdad: hace tiempo tenía planes para mi vida; me había fijado metas y objetivos claros‎, y nada ha resultado como lo esperaba. Y por el contrario, veo lo que Dios ha hecho y reconozco que ¡Es mil veces mejor!

Dios me conoce perfectamente. Sabe cómo me diseñó, y los planes que tenía para mí, y me formó ‎de acuerdo con ellos. Y después puso en mí un deseo que sólo puede ser satisfecho andando en Sus planes.

Filipenses 2:13 dice que Dios obra en nosotros, dándonos tanto el querer como el hacer, por Su buena voluntad. ‎Mi vida da testimonio de que eso es real.

Proverbios 3:5-6 dice que confiemos en el Señor de todo corazón, no confiando en nuestra propia prudencia, sino encomendándole ‎a Él todos nuestros planes, y que Él enderezará nuestros caminos.

‎Estoy viviendo una maravillosa aventura que hace que mi vida sea rica, fructífera y satisfactoria. ¡Si! ¡Esta es la vida abundante! Y mi corazón se llena de gozo y de agradecimiento con mi Dios: Aquel que es mi Padre, mi Salvador, y mi todo – quien me ha dado esta vida.

Cuánto me gustaría que todos pudieran sentir esta misma llenura – pero no todos están dispuestos a escuchar. Muchos son quienes están tan sumidos en sus propios planes y objetivos, tratando de controlar sus propias vidas, que se están privando de lo que es la vida verdadera.

Yo, por mi parte, seguiré confiándole ‎mi vida, dejando que Él cuide de mí, disfrutando cada minuto, y dándole gracias todo el tiempo por el gozo y el privilegio que es vivir cada día en Su amor.


Dra. Chiqui Polo-Wood  |  Todos los derechos Reservados 2015

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s