Sobre las 4 lunas rojas

Este año ha habido mucha discusión, anticipación, y aun ansiedad acerca de las cuatro lunas rojas que se dieron, terminando con el eclipse de la semana pasada (¡qué hermoso!)

Quiero aclarar de antemano que no soy experta en los “últimos tiempos,” ni en la profecía bíblica.  Pero sí soy estudiante de la Biblia, y hasta enseño interpretación bíblica (hermenéutica) a nivel universitario.

Mi postura es de una teología trinitaria y encarnacional, lo que significa que me encanta conocer a Dios como el ser que es tres en uno – y que por lo tanto existe eternamente en una relacionalidad amorosa – y quien se revela a nosotros primordialmente a través de la encarnación: Jesús, que es Dios hecho hombre.  Esta teología trinitaria en que conocemos a Dios a través de relación, afecta todo lo demás en mi vida, incluyendo mis perspectivas en cuanto a los “últimos tiempos.”

Desde este punto de vista, cuando las personas me preguntan acerca de este fenómeno de las cuatro lunas rojas, y de otros eventos que apuntan al “fin de los tiempos,” mi respuesta inicial es: “No sé.”  Y no me siento presionada a tener que tener respuestas para los asuntos que se han considerado como misteriosos por miles de siglos.

Lo que sí sé es lo siguiente:

  • Cuando Juan escribió la carta a las iglesias de Asia Menor (el Apocalipsis), la Iglesia estaba sufriendo la peor persecución de la historia. La carta tenía sentido para ellos y los animaba a seguir adelante a pesar de las pruebas.  Esas mismas palabras nos animan hoy en día, y el significado simple y directo es que no importa cuánto empeoren las circunstancias, pueden tener confianza de que a fin de cuentas, Dios ganará, y si están en Cristo, van a vencer juntamente con Él.”
  • No nos queda mucho tiempo. No sé cuántos años (¿siglos, milenios?) le queden a la humanidad y a la tierra como es actualmente, pero a nosotros no nos queda mucho tiempo.  Estoy segura de que no me quedan más de 70 años en la tierra (¡y probablemente muchos menos!).  Para todos nosotros, nuestros días se están acortando, y no tenemos tiempo qué perder.  Vive la vida al máximo, confiando en Dios y participando en Su misión redentora.  No hay mejor forma de vivir.
  • Esto no es el todo. Tenemos la promesa (y garantía) de la resurrección, y de un cielo nuevo y una tierra nueva.  Nos queda mucho por descubrir, por la eternidad, y podemos cobrar ánimo sabiendo que si estamos en Cristo, ¡nuestro futuro será mucho más espectacular de lo que nos podemos imaginar!

Así que tranquilízate.  Pon tus ojos en Dios.  Confía en Él.  Camina con Él.  Y sean cuales sean las pruebas que tengas que enfrentar, tienes que saber que nunca la tendrás que enfrentar solo.  Dios está contigo, y está de tu parte.  Si permaneces en Su amor, pase lo que pase, ¡eres vencedor!


Dra. Chiqui Polo-Wood   |  Todos los Derechos Reservados 2015

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