Dios de las montañas y los valles

¡Me encantan las montañas! Para mí no hay nada tan majestuoso como ellas. Hay algo acerca de las montañas que eleva mis ojos y me lleva a alabar a Dios por Su grandeza. Por eso no me sorprende que muchas veces usamos las montañas como una metáfora de los momentos buenos de nuestras vidas. ¿Sabías que casi todos los encuentros significativos con Dios que se encuentran en la Biblia se llevaron a cabo en el tope de una montaña?

* En el Monte Moriah Dios se reveló a Abraham como el Dios que provee su propio sacrificio (Génesis 22).

* En el Monte de Horeb Dios se reveló a Moisés como el gran “Yo Soy” (Éxodo 3).

* En el Monte Sinaí Dios se reveló al pueblo de Israel y les dio la Ley (Éxodo 31).

* Desde el Monte Abarim Moisés vio la tierra que Dios le estaba dando a Israel (Números 27).

* En el Monte Carmel Elias venció a los profetas de Baal (1 Reyes 18).

* Pedro, Santiago y Juan vieron la transfiguración de Jesús en una montaña (Mateo 17, Marcos 9, Lucas 9).

* Jesús les enseñó a Sus discípulos en el Monte de los Olivos (Mateo 24, Marcos 13).

* Los discípulos recibieron la Gran Comisión en una montaña de Galilea (Mateo 28).

¡Qué fácil es alabar a Dios cuando estamos en la montaña! Es fácil fijar nuestros ojos en Él y adorar a nuestro creador cuando las cosas nos están saliendo bien. Es fácil agradecer a Dios por Su ayuda cuando el mundo está “al derecho” y tenemos una perspectiva clara de Su obra en nuestras vidas.

Pero los valles son más complicados… Los valles generalmente tienen la connotación de dificultades, de problemas, y aun de muerte. Los valles en nuestras vidas son esas etapas de penumbra en las que parece que el enemigo tiene la ventaja. Los valles son esos lugares misteriosos en los que tenemos más preguntas que respuestas y donde parece que Dios no está escuchando nuestras oraciones.

Cuando nos encontramos en un valle podemos estar de acuerdo con los siervos del rey de Siria (nuestro enemigo), que dijeron del Dios de Israel: “Los dioses de los israelitas son dioses de las montañas. Por eso son demasiado fuertes para nosotros. Pero si peleamos contra ellos en las llanuras, sin duda los venceremos” (1 Reyes 20:23). Ellos habían visto cómo Dios le había dado a la victoria a Israel, pero pensaban que Dios solo era el Dios de las montañas.

¿Alguna vez te has sentido así? Tal vez has sentido la mano de Dios sobre tu vida en los momentos buenos, pero también has pasado por momentos en los que pensaste que Dios te había abandonado.

Pero mira el resto de la historia. Dios respondió: “Por cuanto los sirios piensan que el Señor es un dios de las montañas y no un dios de los valles, yo te voy a entregar este enorme ejército en tus manos, y así sabrás que yo soy el Señor” (1 Reyes 20:28).

Aun cuando sientes que Dios no está luchando por ti, ¡Él está ahí! Cuando te encuentres en un valle, descansa confiado y recibe la victoria del Señor. Él es del Dios de las montañas y los valles, y no te va a defraudar. Dios está contigo, y está a favor tuyo. Nunca te dejará ni te abandonará. Acércate a Él y recibe Su gracia. ¡Alaba a Dios desde las montañas! Y alábalo también en los valles.


Dra. Chiqui Polo-Wood   | Todos los derechos reservados 2015

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