Qué hacer cuando nos desviamos

“¡Estoy en el tren equivocado!” Llevaba tan solo 10 minutos de viaje cuando me di cuenta que me había montado en el tren equivocado. Estaba en Inglaterra en un curso de 2 semanas en la universidad de Oxford. En el fin de semana entre una sesión y otra fui a visitar a una amiga en Chester, al norte del país, como a 3 horas (y 3 trenes) de Oxford. Valió la pena. Pasamos un fin de semana muy agradable en esa bella ciudad. El domingo por la tarde tenía que regresar a Oxford para la segunda semana de clases. Había planeado cuidadosamente mi ruta, y sabía que tenía que tomar un tren de Chester a Crewe, otro de Crewe a Wolverhampton, y el tercero de Wolverhampton a Oxford. ¡Fácil! He viajado en tren muchas veces y me sentía confiada de poder seguir el itinerario paso a paso. Como iba a tener poco tiempo entre un tren y otro había revisado y tomado nota de todos los detalles. El tren de Crewe a Wolverhampton era de la línea Virgin, iba rumbo a Londres y salía de la plataforma 5 a las 5:01. Llegué unos minutos antes y vi que el tren ya estaba esperando en la plataforma, así que lo abordé, encontré un asiento vacío y me senté.

Pero el tren salió a las 4:56, lo cual me extrañó porque los trenes (sobre todo en Inglaterra), son muy puntuales. Entonces oí el anuncio del conductor: este tren era de la línea Virgin y se dirigía a Londres, pero por otra ruta. Me había montado en el tren equivocado. Era muy parecido al mío, pero no iba a parar en Wolverhampton. O sea que no iba a poder seguir la ruta a Oxford que tenía planeada. ¿Qué podía hacer? Estaba en un país extraño y no conozco las rutas de tren. Y los nombres de los pueblos no me ayudaban para nada, pues no sé si quedan al norte, sur, este u oeste. Me parecía que me iba a ser imposible llegar a mi destino.

Esto me recuerda a algunas ocasiones en mi vida en que tenía un rumbo determinado, pero al cabo de un tiempo me di cuenta de que estaba en el camino equivocado. Tal vez había tomado una decisión equivocada; tal vez me había adelantado en mis planes; o tal vez había dudado de mis pasos. Sea cual fuere la razón, grande o insignificante, el hecho es que estaba encaminada en un rumbo diferente al que tenía pensado.

¿Te has encontrado alguna vez en una situación semejante? ¿Alguna vez te has preguntado dónde te equivocaste o cómo te descarriaste? Tal vez estés en una situación en que te das cuenta que tu vida no está saliendo como tenías pensado. Tal vez reconozcas que en algún punto te equivocaste de tren.

¿Qué puede uno hacer cuando se da cuenta? El tomar un rumbo equivocado no es necesariamente algo grave, siempre y cuando que uno lo reconozca y haga algo al respecto.

Apenas me di cuenta de que estaba en el tren equivocado pedí ayuda. Vi al aseador del tren e inmediatamente le dije mi error y le pedí su consejo. Él me dijo que fuera a hablar con la cajera de la cafetería. Fui a donde ella y le expliqué mi situación. Ella llamó al jefe del tren y le contó mi problema. Después me dijo que tomara asiento, y que el jefe me iba a decir lo que tenía que hacer.

Unos 15 minutos más tarde el tren llegó a la estación de Leicester. El jefe me llamó y me dijo: “¡Bájese ya mismo, y siga este nuevo itinerario!” De ahí en adelante tuve que tomar 3 trenes más (Leicester a Nuneaton; Nuneaton a Coventry; y Coventry a Oxford). Me tomó una hora más que lo planeado, pero llegué a Oxford sana y salva.

Esta experiencia sirve para ilustrar cómo podemos encarrilarnos nuevamente cuando reconocemos que estamos en el camino equivocado:

1. Reconozca que ha cometido un error

2. Pida ayuda – esté listo a recibir consejos sabios

3. Pregúntele a Dios, el “jefe del tren” que conoce todos los caminos y sabe cómo guiarlo a su destino.

4. Espere hasta recibir Sus instrucciones – quédese quieto, sabiendo que Él es Dios. Escuche Su voz.

5. Obedezca inmediatamente – Apenas escuche las instrucciones de Dios, ¡sígalas! No se demore.

Los desvíos pueden ser peligrosos si uno los ignora y sigue indefinidamente en el camino equivocado. Pero si presta atención y reconoce cuando se ha desviado, puede arrepentirse, buscar de Dios, seguir Sus instrucciones, y enderezar su camino.


Dra. Chiqui Polo-Wood   | Todos los derechos reservados 2015

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s